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Los homosexuales



Tema polémico el de la homosexualidad.

Tema que puede herir sensibilidades.

Como en todos los ámbitos, existe la tendencia dura, intransigente y derechista y también existe la tendencia tolerante y flexible.


Pero, ¿cuál es la correcta?


En primer lugar, nacer con una característica amanerada o afeminada no es ningún pecado.

Tu o yo podríamos haber nacido con esas tendencias y no por esto seríamos culpables.

Otra cosa es la homosexualidad, una tendencia en la que te atraen personas de tu mismo sexo.

Una tendencia mas pronunciada que el caso anterior.

Científicamente se puede definir quizás como una descompensación de hormonas para el sexo en el cual hemos nacido.

Aquí ya nace el deseo. El deseo de atracción hacia el mismo sexo.

Separemos de momento ambas situaciones.

Una es una forma de ser y otra es una atracción.


En nuestro mundo moderno se ha empezado a considerar por algunos sectores de nuestra sociedad la aceptación de las parejas de un mismo sexo.

¿Es correcto esto?

Es una situación que en tiempos pasados no se aceptaba.

Incluso en nuestro mundo moderno pero en países muy concretos, estas actitudes todavía son castigadas con la prisión o incluso la muerte; la homosexualidad, el adulterio y la prostitución.

Todo ello relacionado con el sexo.


Concretemos pues cuatro situaciones.

1- Está el que nace con una tendencia de formas afeminadas.

2- El que siente una atracción hacia personas de su mismo sexo.

3- Existe el que practica sexualmente este tipo de atracción.

4- Y existe también el que no nace con ese tipo de tendencia, pero que por vicio, lo provoca y practica.


Es todo un abanico de situaciones diferentes y tal como relataba, hoy dia se está intentando legalizarlo por los países digamos “avanzados”.

De no hacerlo, se presenta un rechazo social quizás mayoritariamente popular.


A parte quiero comentar que esas tendencias homosexuales existen en los dos géneros; en el masculino y el femenino.

Pero todos sabemos que siempre se delata mucho más en el masculino.

El femenino siempre pasa más desapercibido.


¿Es pues pecado esa tendencia sexual?

Y si lo es, a partir de que situación?


Basémonos en las sagradas escrituras para tener una referencia clara sobre este tema.


Un cosa es la tendencia sexual con la cual has nacido y otra cosa es practicarlo.

¿Es pecado practicar esta tendencia contraria sexual, con la cual hemos nacido?

¿No puedo hacer yo lo que quiera con mi cuerpo?


Tenemos una conciencia que también nos da una referencia a tales situaciones.


Como reaccionó Jesús ante tales situaciones?

No tenemos referencias ante casos de homosexualidad en la vida de Jesús, aunque si con algún caso de adulterio.

En tal situación Jesús la perdonó y le aconsejó abandonar tales prácticas

Posiblemente Jesús habría tomado respuestas similares con respecto a la homosexualidad.

Vete y no peques mas, le dijo Jesús.

Los que condenaban estos pecados eran tan pecadores como aquellos que los practicaban.


Jesús les dijo: El de vosotros que esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

Al inclinarse hacia abajo otra vez, escribía en tierra.

Pero cuando lo oyeron, salían uno por uno, comenzando por los más viejos.

Sólo quedaron Jesús y la mujer, que estaba en medio.

Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?

Y ella dijo: Ninguno, Señor.

Entonces Jesús le dijo:

Ni yo te condeno. Vete y desde ahora no peques más.

Juan 8, 7-11


Jesús no la condena, pero le aconseja que cambie de actitud, porque tal actitud no era correcta.


Asi la Biblia no nos llama a condenar tales actos, dado que el juicio no nos corresponde a nosotros, sino a Dios.

Nuestra misión es informar de lo que está bien y de lo que está mal.

Y eso se puede aplicar tanto a la homosexualidad, adulterio, prostitución y abortos.

Nada de lo que excede de la normalidad y de lo contrario a lo que Dios ha creado y establecido, es bueno.

Pero a veces queremos dar la vuelta a las cosas y decir bueno a lo que es malo o decir malo a lo que es bueno.


Malo es condenar a muerte un acto de este tipo y malo es dar por bueno lo que sabemos no lo es.


Por otro lado,

Si te consideras cristiano, ¿impedirías la entrada al templo de una persona homosexual?

¿Qué crees que haría Jesús en tal caso?

Repito, no somos nosotros los encargados de juzgar, ni de condenar, ni de impedir la entrada a nadie.


Pero leamos algunos textos bíblicos dados por el apóstol Pablo y referentes a estas situaciones que existen, han existido y existirán siempre.


¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

1ª Corintios 6, 9-10


Sepamos diferenciar lo que está bien, de lo que está mal.

De lo que es contrario a Dios y de lo que no lo es, y recordemos que el juicio no es nuestro.



Guillermo Blanco 10-3-2012

http://misblogspersonales.blogspot.com/