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Un dios vengativo?


Muchas personas piensan que Dios es amor y eso es bien cierto.

Pero también piensan que Dios jamás usaría la violencia hacia los humanos, porque iría en contra de sus normas y principios.


Tampoco entienden ese aparente dios bélico del antiguo testamento, donde hay infinidad de relatos de guerras y muertes hacia los pueblos próximos al pueblo hebreo de aquellos tiempos antiguos.

Se intenta cambiar el sentido o bien traducirlo de otra forma.


Dios es amor, pero también es justicia.

No es un dios permisivo de “manga ancha” que todo lo permite y su paciencia es infinita.

Se han de analizar en cada caso las circunstancias que rodean los relatos bíblicos.


Cuando el hombre llega al colmo de su injusticia y corrupción, Dios actúa.

Dios opera y corta radicalmente esa generación.

Lo ha hecho en el pasado y lo hará cuantas veces sea necesario.


Recordemos la generación de Noé.

Por lo que nos dicen las Escrituras, fue una generación muy malvada y perversa.


La tierra estaba corrompida delante de Dios; estaba llena de violencia. (6,11)

Entonces Dios dijo a Noé:

"He decidido el final de toda carne, porque la tierra está llena de violencia por culpa de ellos. He aquí que los destruiré junto con la tierra (6, 13)


La generación de Noé alcanzó unos mil años, pero no sabemos cuantos años abarcó esa degeneración.

Creo que en un tiempo tan largo no se puede criticar la paciencia que Dios tuvo que soportar.

Digamos que esa “paciencia divina”, difícilmente la hubiésemos aguantado nosotros.

Dios aniquiló esa generación y no por venganza sino por justicia.

Fue el conocido diluvio universal, en el cual Dios solo salvó a Noé y su familia junto a una pareja de especie de animales.


Recordemos también las dos ciudades de Sodoma y Gomorra.

Como Dios las destruyó con fuego, sacando primeramente a Lot y su familia (sobrino del patriarca Abraham).

Dios no las destruyó por venganza sino por justicia.


Los hombres de Sodoma eran malos y muy pecadores contra Jehovah.

Genesis 13, 13


Abraham planteó a Dios una serie de preguntas comprometidas ante esa amenaza de destrucción, sabiendo que en esas dos ciudades corruptas vivía su sobrino y su familia.


Entonces Jehovah dijo: ¿He de encubrir a Abraham lo que voy a hacer?

Ciertamente el clamor de Sodoma y de Gomorra es grande, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo.

Entonces Abraham se acercó y dijo: ¿Destruirás también al justo con el culpable?

Quizás haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿la destruirás con todo y no perdonarás el lugar por causa de los cincuenta justos que estén dentro de ella?

Entonces respondió Jehovah: Si hallo en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré todo el lugar en consideración a ellos.


Abraham va reduciendo la cifra de justos a 45, 30 y 20.


Volvió a decir: Por favor, no se enoje mi Señor, si hablo sólo una vez más.

Quizás se encuentren allí diez...

Y respondió: No la destruiré en consideración a los diez.

Y Jehovah se fue luego que acabó de hablar con Abraham.

Genesis 18, 17-33


Este relato a continuación, explica como unos ángeles sacan a Lot de esa ciudad y luego la destruyen.


12. Aquellos hombres (ángeles) dijeron a Lot: ¿Tienes aquí a alguien más? Yernos, hijos, hijas; cualquiera que tengas en la ciudad, sácalos de este lugar.

13 Porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor de ellos ha llegado a ser grande delante de Jehovah. Por eso Jehovah nos ha enviado para destruirlo.

14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de casarse con sus hijas, y les dijo: ¡Levantaos, salid de este lugar, porque Jehovah va a destruir la ciudad! Pero a sus yernos les pareció que bromeaba.

15. Y al rayar el alba, los ángeles apremiaban a Lot, diciéndole: ¡Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que están aquí, para que no seas destruido con el castigo de la ciudad!

16 Cuando se detenía, los hombres tomaron su mano, la mano de su mujer y las manos de sus dos hijas, por la misericordia de Jehovah para con él. Lo sacaron y lo

pusieron fuera de la ciudad.

17 Y después de haberlos sacado fuera, le dijeron: ¡Escapa por tu vida! No mires atrás, ni te detengas en toda esta llanura. Escapa a la montaña, no sea que perezcas.



24. Entonces Jehovah hizo llover desde los cielos azufre y fuego de parte de Jehovah sobre Sodoma y Gomorra.

25 Y trastornó aquellas ciudades, toda la llanura con todos los habitantes de las ciudades y las plantas de la tierra.

26. Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se convirtió en una columna de sal.

27. Abraham se levantó muy de mañana, fue al lugar donde había estado delante de Jehovah

28 y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de la llanura. Y al mirar, he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.


Genesis 19, 12 a 28



Siempre que el hombre alardea de orgullo ante Dios, se produce un final.

Recordemos a la Torre de Babel, esa torre hecha por el hombre que pretendía inconscientemente y ridiculamente alcanzar el cielo.

Dios cambia el lenguaje de sus obreros y finaliza aquella obra de orgullo mas resaltada en el corazón del hombre que en el ladrillo.


Toda la tierra tenía un solo idioma y las mismas palabras.

Pero aconteció que al emigrar del oriente, encontraron una llanura en la tierra de Sinar y se establecieron allí.

Entonces se dijeron unos a otros: "Venid, hagamos adobes y quemémoslos con fuego." Así empezaron a usar ladrillo en lugar de piedra, y brea en lugar de mortero.

Y dijeron: "Venid, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo. Hagámonos un nombre, no sea que nos dispersemos sobre la faz de toda la tierra."

Jehovah descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hombres.

Entonces dijo Jehovah: "He aquí que este pueblo está unido, y todos hablan el mismo idioma. Esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada les impedirá hacer lo que se proponen.

Vamos, pues, descendamos y confundamos allí su lenguaje, para que nadie entienda lo que dice su compañero."

Así los dispersó Jehovah de allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

Por tanto, el nombre de dicha ciudad fue Babel, porque Jehovah confundió allí el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los dispersó sobre la faz de toda la tierra.

Genesis 11, 1-9


También el orgullo y soberbia de Nabucodonosor rey de Babilonia como primera potencia mundial en los primeros 500 años antes de Cristo, fue castigado por Dios.

¿Por venganza o por violencia?

Nabucodonosor fue reducido a una mente y condición de animal durante siete años hasta que reconoció al Dios Altisimo.


16 Sea cambiado su corazón de hombre; séale dado un corazón de animal, y pasen sobre él siete tiempos."


30 dijo el rey: "¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué como residencia real, con la fuerza de mi poder y para la gloria de mi majestad?"

31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando descendió una voz del cielo: "A ti se te dice, oh rey Nabucodonosor, que el reino ha sido quitado de ti.

32 Te echarán de entre los hombres, y junto con los animales del campo será tu morada. Te darán de comer hierba como a los bueyes. Siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo es Señor del reino de los hombres y que lo da a quien quiere."

33 En la misma hora se cumplió la palabra acerca de Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres. Comía hierba como los bueyes, y su cuerpo era mojado con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águilas y sus uñas como las de las aves.

34. "Pero al cabo de los días, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo; y me fue devuelta la razón. Entonces bendije al Altísimo; alabé y glorifiqué al que vive para siempre. Porque su señorío es eterno, y su reino de generación en generación.

Genesis 4, 32-37



El conocido y gigantesco Titanic como el barco más grande y lujoso que el hombre había hecho hasta el momento y que a principios del siglo pasado finalizó su existencia solo en su primer trayecto.

Un simple iceberc hecho del mismo agua por el cual navegaba, partió aquella tremenda mole de acero cuando no pudo esquivarlo al divisarlo a menos de un kilometro.

Alguien se le ocurrió decir una famosa frase cuando el barco iba a zarpar y que muchos tristemente recuerdan:

"Este barco no lo hunde ni Dios".

Todos conocemos el final.



Una cuestión que implica dudas en muchos creyentes

¿cómo explicar el hecho de que Dios ordenara el exterminio de pueblos enteros al conquistar Israel la tierra prometida?


¿Porque las batallas en la tierra de Canaan cuando Israel entró tras los 40 años de peregrinación en el desierto?

Porque toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia, para siempre.

Genesis 13, 15


Entonces le dijo (a Abraham): Yo soy Jehovah, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra como posesión.

Genesis 15, 7


En la conquista de Jericó, de Hai y de otras ciudades, la ley del anatema se ejecuta en nombre de Dios (Josué 6 y 8).

Fueron entregados al exterminio hombres y mujeres, jóvenes y viejos, incluso los bueyes, las ovejas y los asnos; todos fueron pasados a filo de espada (Jos. 6:21).


¿Cómo comprender estos hechos?

¡Oh la profundidad de las riquezas, y de la sabiduría y del conocimiento de Dios!

¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos!

Porque: ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quién llegó a ser su consejero?

Romanos 11, 33


Una primera lectura de los textos en Números, Josué y algún otro libro, parece indicar que en el caso de las ciudades conquistadas, el anatema pronunciado contra ellas expresaba la obligación de extirpar la idolatría y de afirmar la santidad y la verdad del verdadero y único Dios.

Pero, ¿por qué Dios ordenó en aquella ocasión, y no en otras, el total exterminio de pueblos enteros?


¿Por qué los cananeos?

Génesis 15:16 demuestra claramente que se trataba de unos pueblos que habían llegado a una situación límite en cuanto a perversidad, corrupción e impiedad.

Dios es paciente para con el pecador.

No castiga sino cuando la iniquidad ha llegado a su máximo.

En la cuarta generación volverán acá, pues hasta ahora no ha llegado al colmo la maldad de los amorreos.

Genesis 15, 16


La sentencia que Dios ejecutó por medio de los hebreos, no fue mas que anticipar un castigo que tenía que llegar, inevitablemente, más tarde o temprano.


La perversidad, la idolatría y la impiedad de los amorreos, los madianitas, y los demás pueblos que habitaban Palestina, constituía una infección cancerosa que hubiera acabado destruyendo a Israel.


A lo largo del Antiguo Testamento leemos como, a pesar de la protección divina, Israel cayó una y otra vez ante el atractivo que las formas de vida pecaminosas de los cananeos ejercieron en ellos.

Y ello por haber desobedecido, en varias ocasiones, la orden de exterminio y preferir la convivencia con los idolatras, a la manera de Lot en Sodoma.


Olvidamos fácilmente que Israel fue llamado por Dios para transmitir el conocimiento redentor del Dios único, en medio de un mundo y unas sociedades atraídas irresistiblemente por la idolatría y toda su secuela de inmoralidad, crueldad, y corrupción.

A ellos les fue confiada la Palabra de Dios.


¿Qué ventaja tiene pues el judío?

Primero ciertamente, les ha sido confiada la Palabra de Dios.

(Romanos 3: 1-2).


Por consiguiente, Jesús afirma que la salvación viene de los judíos.

Ésta custodia de la Revelación divina se encontraba en peligro muchas veces, en el transcurso histórico de Israel; en ocasiones por causas internas y otras veces por amenazas externas.


Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación procede de los judíos.

Juan 4, 22


La protección que Dios ofrece a Israel no se debe a que fuera mejor o peor que los demás pueblos (Dt. 7:6-11) sino al hecho de ser instrumento de bendición universal mediante la Revelación y la salvación que debe entregar al mundo.


"Cuando Jehovah tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual entrarás para tomarla en posesión, y haya expulsado de delante de ti a muchas naciones, heteos,

gergeseos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos:

siete naciones mayores y más fuertes que tú, y cuando Jehovah tu Dios las haya entregado delante de ti y tú las hayas derrotado, entonces destrúyelas por completo.

No harás alianza con ellas ni tendrás de ellas misericordia.

No emparentarás con ellas: No darás tu hija a su hijo, ni tomarás su hija para tu hijo.

Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirá a otros dioses, de modo que el furor de Jehovah se encenderá sobre vosotros y pronto os destruirá.

"Ciertamente así habéis de proceder con ellos:

Derribaréis sus altares, romperéis sus piedras rituales, cortaréis sus árboles de Asera y quemaréis sus imágenes en el fuego.

Porque tú eres un pueblo santo para Jehovah tu Dios;

Jehovah tu Dios te ha escogido para que le seas un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra.

"No porque vosotros seáis más numerosos que todos los pueblos, Jehovah os ha querido y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos.

Es porque Jehovah os ama y guarda el juramento que hizo a vuestros padres, que os ha sacado de Egipto con mano poderosa y os ha rescatado de la casa de esclavitud, de mano del faraón, rey de Egipto.

"Reconoce, pues, que Jehovah tu Dios es Dios: Dios fiel que guarda el pacto y la misericordia para con los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones, y que da retribución en su misma cara al que le aborrece, destruyéndolo.

El no tardará en darla al que le aborrece; en su misma cara le retribuirá.

"Guarda, pues, los mandamientos, leyes y decretos que hoy te mando que cumplas.

Deuteronomio 7, 1-11





Porque vemos diferencias entre el Dios del Antiguo testamento del Dios del Nuevo testamento?

¿Por qué piensas que el Dios del Antiguo testamento es cruel?

Conocemos destrucciones como hemos repasado en el Antiguo testamento, tales como el diluvio, la Torre de Babel o Sodoma, pero también aparece la destrucción en Jerusalén en el año 70 de nuestra era como resultado de un juicio procedente de Jehová, tal como lo predijo Jesús (Mateo 23:37 y 24:2).

Dios es el mismo ayer y hoy.


Además, a personas injustas como Ananías, Safira y Herodes pertenecientes a nuestra era, se les dio muerte. Dios no había cambiado

(Hechos 5:1-11; 12:21-23)


Porque yo Jehová no cambio.

(Malaquías 3:6).


Las enseñanzas de Jesús acerca del amor tampoco eran una tendencia nueva. Mucho antes, en la Ley mosaica se había dado el mandato:

Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18).

Ese mismo mandamiento aparece en las enseñanzas de Jesús.

(Juan 13, 34)


Jesús denunció a los lideres religiosos de su época.

(Mateo 23)


Cuando Dios trajo el diluvio fue por una razón y un Dios cruel no habría hecho provisión alguna para la supervivencia del hombre y la bestia.

Sin embargo, Jehová sí la hizo.

Un Dios cruel jamás habría dado advertencia del futuro cataclismo.

No obstante, él asignó a Noé para que fuera “predicador de justicia” durante por lo menos unos 40 ó 50 años.

(2 Pedro 2:5.)

La gente podía escoger entre la supervivencia o la muerte.


En cuanto a la destrucción de Sodoma y Gomorra, Dios, “que escudriña los corazones”, vio que aquellas ciudades no se podían salvar.

(Romanos 8:27).

Pues, ni siquiera se pudieron hallar diez hombres justos en Sodoma.

(Génesis 18:32.)


Los que se escandalizan al leer sobre la ira de Dios en el Antiguo Testamento, parecen olvidar la ira de Jesús en el Nuevo Testamento (Ap. 14: 19; 19: 13-16) y la enseñanza de los apóstoles (2 Tes. 1: 6-10) en perfecta conformidad con los Evangelios (Mt. 23:13-16, 23-29,33).

Jehovah pasó frente a Moisés y proclamó: ¡Jehovah, Jehovah, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad, que conserva su misericordia por mil generaciones, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado; pero que de ninguna manera dará por inocente al culpable; que castiga la maldad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación.

Exodo 34, 6-7

Números 14, 18

Nehemias 9, 17

Salmo 86, 5 y 15

Salmo 145, 8

Joel 2, 13


La historia bíblica, no prueba que Dios sea cruel, sino que contiene evidencia de Su profundo y duradero amor a la humanidad.



Guillermo Blanco 3-10-2011

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