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Porque morimos

La muerte nos guste o no, es un trance que todos vamos a pasar.

Lo han pasado nuestros antepasados y lo pasaremos nosotros.

Es posiblemente el peor momento de nuestra vida, pero pueden haber situaciones en que el dolor supere al de la propia muerte y en estos casos, la prefiramos.


Todos podemos filosofar al respecto, pero incluso esos filósofos pueden desmoronarse y acobardarse ante su propia muerte.

Es muy natural. Es un proceso que nadie ha vuelto para explicarlo y a todos nos es desconocido.

Aun para los que tienen fe en Dios no deja de ser un misterio, pues esa experiencia, es única.

En cuanto adquieres esta experiencia, ya has pasado al otro lado.


Muchos piensan que cuando morimos, desaparecemos y posiblemente la mayoría piensa así.

Pero nos diferenciamos y mucho de los seres vivos de nuestro alrededor.


¿Qué ser vivo tiene capacidad para crear, para mirar al cielo, para pensar en su futuro, para cantar, para componer, para inventar, para amar más allá de un instinto sexual, para equivocarse y para corregirse, para hacer poesía, para conservar su propia historia, para investigar, para hablar con Dios?


Tener hijos, destruir, matar, alimentarse, dormir, cansarse, correr, cazar, gritar, llorar, eso también lo hacen los animales y no es un mérito de la evolución.

Son instintos que siempre han funcionado así.


Somos espíritus como parte de nuestra personalidad y eso no muere.

Cuando morimos, nuestro cuerpo muere y se mezcla como polvo en la tierra, tal como lo hacen el resto de mortales desapareciendo finalmente, pero nuestra alma y espíritu se liberan hacia otra vida diferente.

Es un proceso parecido al de la mariposa.


Nuestra alma es el YO que conserva la memoria, la voluntad, la decisión y la personalidad.

Nuestro cuerpo físico por lo general nos limita el desarrollo en nuestra vida aquí en la tierra, y digo limita porque creo que podríamos tener más capacidad de la que tenemos.

Tu cuerpo tiene unas limitaciones y dependiendo de cada uno, la memoria puede ser más o menos aguda, la capacidad de expresarse puede ser (dependiendo de nuestro cerebro) más o menos espléndida, la capacidad de inventar o desarrollar nuevas tecnologías (siempre basándonos en lo que hicieron y dejaron nuestros antepasados) puede superarlo en mayor o menor grado. Pero siempre dependemos de lo que nuestro cuerpo es capaz de permitirnos hacer.

Y no digamos las personas que sufren una minusvalía psíquica o física o incluso un estado tetrapléjico, en el cual su cuerpo no es un medio de relacionarse con los demás, sino más bien una prisión.

Vamos, todo lo contrario de lo que debería ser y para la función que fue diseñado.


El espíritu es finalmente el otro cuerpo que contiene y alberga el alma y que se expresa, se comunica y se desarrolla, en el otro lado de la vida.

Generalmente el espíritu no está condicionado a las mismas limitaciones que tiene el cuerpo físico, sino todo lo contrario.

Además no está adaptado para vivir en el mundo material, sino en el mundo espiritual, eso que muchos ignoran, porque no ven.


Nuestra primera función como seres vivos es pues, vivir la vida terrena aquí, para, … aprender, crecer, madurar, reproducirnos, poner nuestro granito de arena en esta evolución, para ayudar a los demás, y sobretodo para manifestar que tipo de camino queremos escoger como forma de vida.


El materialismo es una línea de pensamiento muy corriente en nuestro mundo, que siempre ha existido y que no va a proporcionarnos ningún tipo de ayuda, seguridad, confianza, ni información para cuando llegue el momento.

Puedes ser todo lo materialista que quieras y demostrármelo con las teorías que quieras.

El momento final te va a llegar como a cualquier otro y además sin ningún tipo de información, porque nunca la buscaste, ni te preocupaste en ello.

Esto sin contar que la muerte no siempre avisa.


La muerte repentina no produce sufrimiento porque no contiene tiempo de espera, pero te llevas lo que hasta ese momento creíste, guardaste y la huella que entre los demás dejaste.


Los antiguos creían en la muerte como un largo viaje a otro lugar y por esta razón dejaban una serie de utensilios en su tumba.

Otros en cambio disfrutaban de la vida al máximo, pensando que la muerte era el final de todo.


Comamos y bebamos, que mañana moriremos

(Isaias 22, 13)


La muerte comenzó en la vida del ser humano por una desobediencia.

Y en Génesis encontramos el relato:


“Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás."

Genesis 2, 17


Asi pues, la muerte es un trance natural que forma parte de la misma vida y que los que tenemos fe, creemos que es una puerta o un largo túnel que nos dirige a una vida mejor.


Aunque es un misterio, es un momento y una realidad que nos desconecta de este mundo material para traspasar una frontera que nos lanza al mundo invisible espiritual, pero tan real como este.


Hay culturas que asumen este traspaso como algo natural y lo toman sin miedo y con fe.

Otras culturas sin embargo más materialistas, se aferran a esta vida con avances tecnológicos muy adelantados para prolongar la vida incluso artificialmente, pensando que aquí se acaba todo.


Para los que vemos la muerte desde un prisma de fe, es un paso a la esperanza.

Muchos piensan que las personas morimos cuando nuestra misión aquí en la tierra a acabado.

Yo no estoy acuerdo. Delante de Dios hay otros muchos motivos por los cuales morimos.


Hay dos tipos de muertes muy importantes: las que te dan tiempo a pensar y las que no te dan tiempo a pensar.

Me refiero a las muertes que vienen por ejemplo acompañadas por una larga enfermedad quizás terminal y las muertes fruto de un accidente de trafico, una embolia repentina, un ataque del corazón fulminante.

Ambas situaciones son claramente distintas.

En una tienes tiempo para reflexionar, poner las cosas en su sitio, aclarar tus relaciones con los demás y en definitiva prepararte para lo que ya sabes te va a venir. Es un tiempo muy valioso para los que creemos o estamos a punto de creer.

Un tiempo como última oportunidad que te da Dios.

Un tiempo para definir nuestra actitud ante Dios, una actitud que tristemente muchas personas han evitado hasta que se les presenta el final de su vida.

El otro tipo de muerte es una partida en que lo que dejaste quedó como referente y ya no hay posibilidad de cambio.




Guillermo Blanco 12-8-2010

http://misblogspersonales.blogspot.com/