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Cristianos defraudados

En mi vida como cristiano, he visto muchas personas que entran en la iglesia, permanecen un tiempo mas o menos prolongado y luego marchan.

Entran por curiosidad quizás y tras saber de que se trata, marchan.

Otros permanecen bastante más tiempo quizás atraídos por el ambiente familiar, fraternal, de unidad. Posiblemente algunas de ellas tengan problemas de soledad o de discriminación y acuden allí.


La iglesia no es un recogimiento de marginados, aunque está abierto a ellos, tampoco es un club social, aunque se fomenta la fraternidad y las celebraciones comunitarias.

Tampoco es una oficina de empleo, aunque a veces unos nos ayudamos a otros en todo tipo de temas.


Pero hay otro tipo de personas que nacen en este ambiente de iglesia por su vinculación familiar y cuando llega la adolescencia marchan.

¿Cuáles son las causas de este abandono?

Podríamos citar la parábola del sembrador en la cual un sembrador esparce semillas por el campo, pero no todas caen en buena tierra.

Y fijémonos que la proporción de la semilla que cae en buena tierra y da fruto, es una minoría.

La Palabra de Dios se predica y esparce, pero no todos entienden ni todos creen.


Unos marchan descubriendo una mayor atracción en las cosas de afuera.

Otros se desvinculan por motivos de pareja, de traslado, de estudios, de trabajo, de horarios.


Tampoco hemos de considerar a la iglesia como un lugar del cual hemos siempre de recibir. Sí lo es en un principio cuando nuestra fe es débil, pero cuando adquirimos experiencia, nuestra misión es dar y enseñar a los demás.


También las discrepancias con algunas personas nos separan de la fe.

Cuando las personas forman cualquier tipo de objetivo, social, político, deportivo, somos problemáticas por naturaleza y los roces muchas veces nos separan. Y la iglesia no es una excepción.


Cuando nuestra mira, objetivo o fe la ponemos en las personas, pastores o dirigentes religiosos, nos pueden decepcionar muy fácilmente.

Cuando hemos entendido el mensaje de Jesucristo y su palabra, las diferencias y problemas con las personas, lo consideraremos como algo secundario y asumible.


La iglesia fue formada por el propio Jesucristo como un grupo de creyentes fieles a Él. Un grupo de fieles a sus mandamientos y a su mensaje.

La iglesia comenzó con doce apóstoles y hoy dia después de dos mil años se ha multiplicado en gran manera.

La Palabra de Dios nos dice “se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida”.

La fidelidad es una consecuencia de la responsabilidad a tus principios, tal como podría asemejarse al matrimonio.

La fidelidad a las cosas de Dios es algo que Dios reconoce, aprueba y ama.


Hay un refrán que dice que Dios tiene hijos pero no tiene nietos.

Nuestra fe en Dios podemos transmitirla a nuestros hijos y darles además un buen ejemplo.

Pero no podemos garantizar su continuidad. Ellos son libres.


El dejar a los hijos en su temprana edad a la elección de sus caprichos, no suele ser una buena opción, cristianamente hablando, claro.

Los padres deben conducir a sus hijos y mostrarles el camino que ellos consideren el mejor. Pero cuando adquieran su edad madura, deberán elegir el camino por ellos mismos.


Proverbios nos recuerda.

“Instruye al niño en su carrera y aun cuando fuere viejo no se apartare de ella”.


Si nuestra fe en Dios es firme, nada nos hará caer ni separar del amor de Dios.

Si nuestra fe es débil y nuestra convicción en las cosas de Dios es indecisa, cualquier cosa nos hará caer.


Guillermo Blanco 5-6-2011

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